El mundo financiero está experimentando una transformación sin precedentes, donde la tecnología y la responsabilidad social convergen para redefinir la manera en que se accede y se ofrece servicios financieros. Un reciente estudio de la consultora McKinsey revela que, entre 2022 y 2028, se espera que los ingresos de la industria fintech crezcan casi tres veces más rápido que los del sector bancario tradicional a nivel global. Este fenómeno no solo representa un cambio económico, sino también un impulso hacia la inclusión financiera y el impacto social positivo.
En el corazón de esta tendencia se encuentra RapiCredit, una innovadora fintech que está marcando la pauta en Colombia al ofrecer servicios financieros inclusivos a poblaciones sin acceso al crédito. En un país donde la tasa de informalidad laboral es del 56,3%, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el acceso a servicios bancarios tradicionales se convierte en un desafío para una gran parte de la población. Esta situación no solo limita las oportunidades económicas, sino que también perpetúa la desigualdad social.
RapiCredit se ha destacado por su compromiso con la inclusión financiera y su enfoque en brindar soluciones accesibles para aquellos excluidos del sistema bancario convencional. Con un enfoque particular en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) y en individuos no bancarizados, la empresa ofrece asesoramiento financiero y microcréditos, democratizando el acceso a servicios financieros esenciales.
“La inclusión financiera y el acceso igualitario a productos financieros como el crédito nos impulsan a seguir innovando y buscando nuevas formas de generar un impacto positivo en las comunidades que servimos”, afirmó Daniel Materón, CEO de RapiCredit.
La historia de RapiCredit ejemplifica el potencial transformador de las fintechs en el panorama financiero global. No solo están ofreciendo soluciones innovadoras a necesidades financieras específicas, sino que también están contribuyendo al desarrollo sostenible y al bienestar de las comunidades. A medida que la inversión con impacto social se convierte en una tendencia en crecimiento, empresas como RapiCredit se posicionan como ejemplos claros de cómo la rentabilidad y la responsabilidad corporativa pueden ir de la mano, generando un impacto positivo tanto en el mundo financiero como en la sociedad en general.
En resumen, el caso de RapiCredit refleja no solo el potencial de la industria fintech para transformar el acceso a servicios financieros, sino también su capacidad para generar un impacto social significativo. En un mundo donde la inclusión financiera es un imperativo, estas empresas están marcando la pauta para un futuro más equitativo y sostenible.



