Sin necesidad de viajar a Europa, el empresario Augusto Duplat convirtió con el consumo del chocolate en Colombia (Cartagena – Villa de Leyva) en una experiencia individual y colectiva, elevada a un Museo.
En este lugar, cada producto tiene una historia, en medio de una apuesta fotográfica, donde aparece la naturaleza, carros, postres, luces de colores y jóvenes vestidos para atender a los visitantes (nacionales – extranjeros)
Es un concepto, desde una atmósfera donde el chocolate cambia el estado de conciencia de las personas (interno – externo), en medio de música y una vibración del chocolate, a través de la emoción.
“Los seres humanos, lo que buscamos es armonía”, dice Agusto Duplat, tras recordar que las ciudades como Cartagena y Villa de Leyva, le emocionan.
Estás dos urbes, son Patrimonio de la Inmaterial de la Humanidad y Patrimonio Cultural, bajo una riqueza experiencia gastronomica.
“Soy un cliente del Museo del Chocolate, en medio de un trabajo en equipo, a través de una innovación permanente”, precisa Augusto Duplat.
Con la fe de la Iglesia Católica, en el Museo del Chocolate, se celebra el nacimiento de Jesús cada mes. “Por eso, estamos de fiesta desde la espiritualidad”, subraya.
Este colombiano, sabe que cada cliente que ingresa al Museo del Chocolate, no sólo graba con su celular, sino que además que pública en sus redes sociales, gracias a la puesta en escena de un lugar, donde te regalan de entrada un chocolate.
Cuando viaje a Cartagena o Villa de Leyva, visite el Museo del Chocolate, donde los niños, jóvenes y personas de tercera edad, quienes afirman que sus “ojos ven un Museo Vivo”.
En este sitio, se siente el corazón, el agradeciendo y un depositario de las emociones, donde cada persona tiene algo que decir, cuando llega al Museo del Chocolate, con un anfitrión como Augusto Duplat y su equipo de trabajo.


