Con su experiencia profesional de arquitecto y ex Representante a la Cámara por el departamento de Nariño, Gilberto Betancourt, señaló que el terremoto del pasado 10 de agosto, demostró que la resiliencia no depende solamente del concreto y el acero, sino de una reacción desde la planificación, la acción y el diálogo regional con sus autoridades, desde el acompañamiento a los damnificados en todos los niveles en los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca y Chocó.
En sus palabras, el fenómeno natural que superó el 7.4 en la escala de Richter, abrió una puerta para revisar la infraestructura crítica de Colombia desde el sur hasta el norte.
En palabras de Gilberto Betancourt, desde la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño, el próximo gran sismo puede ocurrir en cualquier región del país, en particular en Santander, que posee la “Mesa de los Santos”, donde tiembla todos los días, de acuerdo al seguimiento sismológico.
“Colombia, no puede esperar que un nuevo terremoto, revele cada vulnerabilidad en su infraestructura, en la geografía de ciudades y municipios, al igual que en los tesoros naturales en la región Pacífica, Andina, Caribe, Llanos Orientales y Amazonía.
“La verdadera reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto, no debe girar a qué todo vuelva a ser como antes, sino que cuando vuelva a temblar, el país este mejor preparada para permanecer en pie, desde la protección de la vida de sus habitantes, el trabajo de los organismos de socorro y la presencia institucional de Alcaldías y Gobernaciones.
Desde nuestra experiencia profesional como arquitecto, quiero dejar una reflexión para todos los sectores de la sociedad, en particular en el departamento de Nariño, -mi tierra natal- cumplir la norma sismorresistente, no puede convertirse en un trámite documental.
Se requiere una supresión rigurosa de los diseños, materiales y obras. En el caso de los departamentos sacudidos por el terremoto del pasado 10 de agosto, permitió revisar aquellas edificaciones que no colapsaron. “Quedaron comprometidas estructuralmente”, anotó.
Finalmente, al inicio del mes de noviembre de 2026, quiero dejar una segunda reflexión para mis compatriotas, desde el sur de Colombia, “lo barato, en ingenieria y arquitectura, puede terminar siendo costoso en término de vidas”.
“Los hospitales, las estaciones de bomberos, colegios, puentes y sistemas de agua, energía y comunicaciones, requieren un estándar superior de planificación. Por ejemplo, un hospital que resiste estructuralmente, pero queda inutilizado, crea una emergencia de salud, con una repercusión histórica en el territorio.


