Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la incidencia de la Diabetes Mellitus (DM) tipo 2 ha experimentado un alarmante crecimiento en las Américas, pasando de 62 millones de casos en la actualidad a proyectarse hacia los 109 millones para el año 2040, según el Diabetes Atlas (novena edición). Este fenómeno afecta de manera desproporcionada a los países de ingresos bajos y medios, destacando la urgencia de soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En respuesta a este desafío, los fabricantes de dispositivos médicos han desarrollado tecnologías avanzadas para el monitoreo continuo de glucosa (CGM) y la administración de insulina, que prometen revolucionar el tratamiento de la diabetes. Los sistemas CGM proporcionan lecturas en tiempo real a través de sensores subcutáneos, transmisores y receptores, mientras que las bombas de insulina inteligentes integran estos datos para prever y administrar insulina de manera automática.
Sin embargo, junto con estos avances vienen nuevos retos en términos de seguridad. Los dispositivos conectados, incluyendo los CGM y las bombas de insulina, están expuestos a amenazas cibernéticas que podrían comprometer la precisión y la seguridad de los datos y la administración de insulina. La autenticación y la protección contra la clonación de dispositivos se han convertido en prioridades para los fabricantes, quienes deben asegurar la confianza digital de los usuarios.
Mike Nelson, vicepresidente de Digital Trust de DigiCert, destacó la importancia de establecer identidades confiables y robustos controles de seguridad en estos dispositivos. En palabras de Nelson, “Los diabéticos deben poder confiar plenamente en la precisión y seguridad de sus dispositivos médicos. La seguridad no debería ser una preocupación adicional para los pacientes.”
En conclusión, mientras la tecnología continúa avanzando para mejorar la gestión de la diabetes, es crucial que los fabricantes implementen medidas rigurosas de seguridad cibernética para proteger tanto los dispositivos como la información personal de los usuarios. La confianza digital es fundamental para garantizar que los beneficios de estos dispositivos superen cualquier riesgo potencial, proporcionando así una mejor calidad de vida a los pacientes diabéticos.



