Por Margarita Rosa Espinosa
Cuando en el amanecer del 3 de enero, el mundo se enteró que el dictador de Venezuela Nicolás Maduro fue capturado por un grupo élite del Ejército de los Estados Unidos, la geopolítica del siglo XXI cambio
Lo que a simple vista, parece una operación militar exitosa, es en realidad, cerrar la puerta a una Revolución Bolivariana con más de dos décadas en el poder, donde los derechos humanos, el narcotráfico y la migración, es su carta de presentación
En palabras de Carlos Villota Santacruz, coautor del libro Gobierne bien y hágalo saber, con ediciones en Colombia y México, con el prólogo del mexicano David Ross, el regreso a la libertad de Venezuela, es un paso necesario para América Latina
“Lo que viene ahora, es la implementación de etapas internas y externas, que permitan una transición a la democracia, lo menos traumática posible. Se libero parte de los presos políticos. Se habla con empresas petroleras a nivel global con el propósito de reconstruir la economía”, dijo el consultor político
Bajo una fotografía de 360 grados, la Venezuela del 2 de enero de 2026, a la de hoy; cambio para siempre. “Nicolás Maduro en la cárcel en New York, el chavismo fracturado en su interior y una comunidad internacional, apoyando al presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quién ha dado todo el protagonismo a Marco Rubio, Secretario de Estado
El efecto “domino”, es de tal magnitud en la región, que se habla de un debilitamiento del régimen Cubano, quién pierde con el paso de las horas a su aliado: Venezuela
En los próximos días, se realizará una reunión entre el presidente de los Estados Unidos Donald Trump y el presidente de Colombia (izquierda) Gustavo Petro, quién concentró su política exterior en Venezuela, con acuerdos binacionales con el régimen de Maduro en la frontera
Por donde se analice -dice Carlos Villota Santacruz – prologuista del libro El Zumbido de la Justicia en la Pospandemia (autoría del abogado y periodista boyacense Eduardo Suárez), Venezuela es el foco de la atención internacional
Cada decisión de Washington, Caracas, Bogotá, La Habana y Ciudad de México, cuenta. “Nada queda a mitad de camino, en materia de declaraciones, reuniones y alta diplomacia, con un efecto directo en la población venezolana, dentro y fuera del país”


