En Haití, la profesión periodística se ha convertido en una tarea de alto riesgo, marcada por constantes amenazas y violencia. La reciente muerte del periodista Romelson Vilcin durante las protestas resalta el peligro inherente que enfrentan los periodistas en medio de los enfrentamientos entre grupos delictivos y la Policía Nacional de Haití (PNH). Con la impunidad imperando y la libertad de prensa en peligro, surge la interrogante sobre cómo pueden los periodistas continuar con su labor de informar y dar testimonio en un entorno tan hostil.
“Morir por querer contar una historia, por atreverse a decir la verdad, por denunciar los abusos, por dar voz a quienes no la tienen, por exigir responsabilidades”, expresa Jean Baptiste Richard, periodista del diario Le Nouvelliste, el más antiguo de Puerto Príncipe.
El trágico fallecimiento de Vilcin, quien perdió la vida tras ser impactado por una bomba lacrimógena lanzada por la policía, no es un caso aislado. Según la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos de Haití, durante el 2023, 10 periodistas fueron asesinados en el país, situando a Haití entre los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo. Organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa y Reporteros Sin Fronteras han denunciado reiteradamente la vulnerabilidad de los periodistas en la nación caribeña.
El caso de Jean Marc Jean, quien resultó gravemente herido en un ojo durante una manifestación, es otro ejemplo de la violencia dirigida hacia los periodistas. La madre de Jean, en un desgarrador testimonio radial, expresó su angustia y frustración hacia el presidente Ariel Henry por la falta de recursos para el tratamiento médico de su hijo.
El secuestro del periodista Lucien Jura en marzo del año pasado, junto con los ataques perpetrados por pandillas en la misma zona, resalta aún más la precaria situación de los periodistas en Haití. A pesar de que la Constitución de 1987 garantiza la libertad de prensa, la realidad en el terreno es diferente. Las emisoras de radio, el medio predominante en el país, operan en un entorno de dudosa legalidad y bajo la influencia de intereses particulares, complicando aún más la labor del periodismo independiente y crítico.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) ha exigido acciones inmediatas para proteger a los periodistas y garantizar la libertad de prensa en Haití, un país que ocupa el tercer lugar en el Índice de Impunidad Global del CPJ de 2023, lo que refleja la alta probabilidad de que los crímenes contra periodistas queden sin resolver.
Los ataques contra periodistas provienen también de pandillas, exacerbando la situación y dejando a los profesionales expuestos a riesgos constantes. La falta de acción por parte de las autoridades y la inexistencia de medidas de protección agravan esta realidad, perpetuando un ciclo de violencia e impunidad.
A pesar de estos desafíos, muchos periodistas persisten en su labor, motivados por la convicción de que el periodismo desempeña un papel esencial en la transformación social y la concienciación de la sociedad. Sin embargo, la situación de inseguridad ha obligado a muchos a considerar el exilio como una solución desesperada, mientras que otros optan por la autocensura como medida de supervivencia.
En medio de la adversidad, los periodistas haitianos continúan luchando por contar la verdad, enfrentando amenazas y violencia, pero manteniendo viva la esperanza de un futuro donde la libertad de prensa sea respetada y protegida en su país.



