El mundo del ciclismo se ha estremecido con una noticia que ha sacudido los cimientos de la Vuelta al País Vasco. Este jueves, en la cuarta etapa de la prestigiosa ronda vasca entre Etxarri Aranatz y Legutio, se produjo un dramático incidente que dejó a varios de los principales favoritos en el suelo, entre ellos el líder de la competencia, Primoz Roglic.
La caída, que tuvo lugar en una curva a unos 33 km de la meta, involucró a Roglic, el joven prodigio belga Remco Evenepoel y al danés Jonas Vingegaard, siendo este último el más afectado por las consecuencias del accidente.
Imágenes transmitidas por televisión mostraron el momento angustiante en el que los tres ciclistas se vieron envueltos en el incidente, así como varios otros corredores que también resultaron afectados. La gravedad del suceso obligó a neutralizar la carrera de inmediato, mientras los equipos médicos acudían en ayuda de los heridos.
A pesar del impacto, Roglic y Evenepoel lograron levantarse por su cuenta, pero Vingegaard no corrió con la misma suerte. El corredor danés permaneció tendido en el suelo durante varios minutos, siendo posteriormente evacuado en ambulancia con un collarín en el cuello, según las imágenes televisivas.
La situación se complicó aún más con el abandono confirmado de Evenepoel, quien también se vio obligado a retirarse de la competencia debido a las lesiones sufridas en la caída.
La carrera, en un giro inesperado, tuvo que ser detenida mientras se esperaba la llegada de suficientes ambulancias para atender a los corredores heridos. La caída tuvo lugar en el descenso del Alto de Olaeta, donde la velocidad y la peligrosidad del tramo cobraron su peaje, llevando a varios competidores a perder el control y estrellarse contra el asfalto.
Este dramático suceso ha dejado un profundo impacto en el mundo del ciclismo, recordando una vez más los riesgos inherentes a este apasionante deporte y la importancia de la seguridad en las competencias de alta velocidad como la Vuelta al País Vasco.



