Por Laura Rehder
Abogada | Especialista en Derecho Internacional, Migración y Ciudadanías Europeas
Desde Italia, en el tramo final de un 2026 marcado por profundas transformaciones en materia de ciudadanía, nos encontramos ante un escenario que ha generado incertidumbre y preocupación entre miles de descendientes de italianos en todo el mundo.
Durante décadas, el reconocimiento de la ciudadanía italiana iure sanguinis estuvo regulado principalmente por la Ley 91/1992. En términos prácticos, para quienes acreditaban una línea de descendencia italiana, el camino consistía en reconstruir documentalmente la cadena familiar, verificar las actas, corregir eventuales errores y presentar la solicitud correspondiente.
Cuando la documentación estaba completa y la cadena de transmisión de la ciudadanía se encontraba jurídicamente acreditada, las posibilidades de obtener el reconocimiento eran, en términos generales, elevadas.
Ese escenario cambió sustancialmente a partir del *27 de marzo de 2025, con la entrada en vigor del Decreto-Ley 36/2025, posteriormente convertido en la *Ley 74/2025, que introdujo importantes modificaciones en la normativa italiana sobre ciudadanía.
¿Qué cambió?
La nueva regulación incorporó el artículo 3-bis a la Ley 91/1992 y estableció nuevas condiciones para el reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia.
En la práctica, esto produjo un impacto especialmente significativo para quienes descienden de italianos a través de generaciones más alejadas, particularmente bisnietos, tataranietos y descendientes posteriores, que bajo el régimen anterior podían acceder al reconocimiento iure sanguinis siempre que acreditaran correctamente la transmisión de la ciudadanía y la ausencia de causas de interrupción.
Uno de los aspectos más controvertidos de la reforma es precisamente su incidencia sobre situaciones jurídicas vinculadas con generaciones anteriores y sobre procedimientos que se encontraban en distintas etapas al momento de la entrada en vigor de la nueva normativa.
Aunque el legislador no utilice expresamente el término “retroactividad”, los efectos de la reforma han generado un intenso debate jurídico respecto de sus consecuencias sobre derechos y situaciones jurídicas previamente consolidadas.
¿Qué alternativas existen actualmente?
Frente a este nuevo escenario, quienes han quedado fuera del ámbito de aplicación de la nueva normativa están recurriendo también a la vía judicial, planteando cuestiones de constitucionalidad relacionadas con la Ley 74/2025.
Desde nuestro estudio estamos trabajando precisamente en estos procedimientos, analizando cada caso de manera individual y evaluando la viabilidad de las acciones judiciales disponibles.
Es importante, sin embargo, ser claros: el escenario actual ya no es el mismo que existía antes de marzo de 2025.
La vía judicial constituye una herramienta jurídica para quienes buscan defender su posición, pero implica necesariamente un proceso judicial, con sus correspondientes tiempos, costos y contingencias. En caso de una sentencia desfavorable, además, pueden existir vías de impugnación según las circunstancias concretas del procedimiento.
¿Qué ocurre con los consulados?
Otro de los cambios relevantes es la reorganización del sistema de reconocimiento de ciudadanía.
La reforma contempla una mayor centralización de determinados procedimientos en una nueva estructura administrativa en Roma, reduciendo el papel que históricamente desempeñaron los consulados italianos en el extranjero.
Para miles de descendientes que llevaban años esperando un turno o una definición de su situación, estos cambios han generado una importante incertidumbre.
Por ello, resulta fundamental determinar qué procedimiento se inició, cuándo se inició y bajo qué normativa, ya que la fecha y la situación concreta de cada expediente pueden ser determinantes para establecer qué régimen jurídico resulta aplicable.
¿Y si soy hijo o nieto de un ciudadano italiano?
La situación de los hijos y nietos de ciudadanos italianos merece un análisis específico.
La nueva normativa establece requisitos adicionales que deben ser cuidadosamente verificados, entre ellos determinadas condiciones relacionadas con la ciudadanía del ascendiente y su residencia en Italia.
Por este motivo, no es suficiente afirmar simplemente “soy descendiente de italiano”. En 2026, resulta indispensable realizar un análisis jurídico y documental individualizado de cada cadena de descendencia.
Una nueva realidad
La ciudadanía italiana por descendencia atraviesa hoy uno de los cambios más importantes de las últimas décadas.
Para quienes comenzaron este camino bajo las reglas anteriores, para quienes obtuvieron un turno antes de la reforma y para quienes actualmente deben recurrir a la vía judicial, conocer exactamente cuál es su situación jurídica resulta más importante que nunca.
No existen soluciones universales.
Cada caso requiere analizar la documentación, la línea de descendencia, las fechas relevantes, la situación del avo italiano, los eventuales hechos interruptivos y la normativa aplicable al momento en que se inició el procedimiento.
La ciudadanía italiana ya no puede abordarse simplemente como un trámite administrativo. Para muchas familias, se ha convertido en una cuestión que requiere estrategia jurídica, análisis documental y conocimiento del derecho italiano e internacional.
¿Necesitas analizar tu caso?
Si eres descendiente de italianos y quieres saber qué opciones existen actualmente para tu situación, podemos analizar tu cadena familiar y determinar qué vías jurídicas podrían resultar aplicables.


