Colombia vive una de sus mayores emergencias sísmicas de los últimos años luego del terremoto de magnitud 7,4 registrado este lunes 10 de agosto, con epicentro en el departamento del Chocó. El movimiento fue sentido en amplias zonas del país y dejó afectaciones en departamentos como Chocó, Risaralda, Valle del Cauca y Caldas.
Ante la gravedad de la situación, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, se trasladó a Quibdó junto al ministro de Defensa, General (RA) Jorge Eduardo Mora López. Desde territorio chocoano, el Gobierno busca coordinar la atención de la emergencia y acompañar directamente a las comunidades que resultaron afectadas.
Las primeras evaluaciones dan cuenta de daños en viviendas y edificaciones, además de personas heridas y estructuras que requieren revisión. Reportes internacionales señalan que más de 1.600 construcciones habrían resultado afectadas y al menos 61 presentarían colapso total, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
En Quibdó, una de las zonas más cercanas al área de influencia del sismo, las autoridades mantienen los operativos de evaluación y atención. La prioridad está puesta en localizar posibles personas atrapadas, verificar las condiciones de las edificaciones y garantizar asistencia a quienes necesiten salir de sus viviendas.
Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional mantienen desplegadas sus capacidades en las regiones afectadas para apoyar las labores de emergencia, acompañar a la población y facilitar las tareas de búsqueda, seguridad y atención. La respuesta institucional se desarrolla de manera coordinada con las autoridades territoriales y organismos de socorro.
Mientras avanzan los trabajos, las autoridades hacen un llamado a conservar la calma y atender únicamente la información oficial. Colombia enfrenta ahora el reto de atender a las comunidades afectadas, establecer el balance definitivo de daños y garantizar que la ayuda llegue con rapidez a los territorios que más la necesitan.


